Diciembre 16, 2019

Historias detrás del Voluntariado Cerrejón

Voluntarios en compañía de los niños de la comunidad de Ishamana.

Cerca de 50 voluntarios se hicieron presentes en  Ishamana, una comunidad indigena ubicada en la zona rural de Maicao, donde habitan 61 familias ( incluyendo colombianos retornados de Venezuela). Esta comunidad cuenta con una sede educativa que requería de limpieza, adecuación y pintura para que los 105 niños que cursan entre preescolar y quinto de primaria finalizaran su año escolar con unos espacios dignos y acogedores.

Es por ello que el  Voluntariado Cerrejón a través de  la campaña “Pintando por un futuro”, convocó a sus voluntarios para que a través de acciones sociales y de solidaridad, contribuyeran a recuperar el espacio escolar de 3 aulas y,  apoyar en la entrega de kits de menaje, higiene y escolar para los menores que participan en la alianza entre la Fundación Cerrejón y el Programa Mundial de Alimentos- PMA.

Durante esta jornada, los voluntarios fueron distribuidos en grupos para la realización de actividades como  limpieza, embellecimiento y dotación de muebles de las aulas, pintura de fachadas, recolección de residuos y  recreación para los niños.  

Uno de los objetivos de “Pintando por un futuro” es entregarle a los menores de estas comunidades  un ambiente ameno para el fortalecimiento de la educación, un espacio que motive a los estudiantes a seguir forjando su futuro y evitar la decersión escolar. 

Si bien cada integrante del Voluntariado Corporativo Cerrejón hizo  un gran esfuerzo en esta actividad, le traemos algunas historias de habitantes de esta comunidad y de nuestra voluntaria Dariana Polo y de su familia. 

Los Superheroes 

Yober, Cristian, José Vicente, Antonio y Alejandro estudian en la sede de Ishamana.

Se hacen llamar los superheores,  aunque los 5 no viven en la misma comunidad, pero los une la misma misión, cuidar a Cristian Javier Silva Solano, un niño de 8 años quien nació con una enfermedad en el que los tejidos que conectan los músculos al hueso (tendones) son más cortos que lo habitual. Debido a esa  discapacidad física, al menor se le dificultaba trasladarse con facilidad de un lado a otro. 

Hace más de un año, a Cristian le regalaron  una vieja pero ultil silla de ruedas, pero por la irregularidad del terreno, la silla se ha venido deteriorando y cada día se le dificulta utilizarla. Este año, sus 4 amigos, los cuales estan en grados diferentes, se pusieron de acuerdo para recoger y cuidar de Cristian mientras se encuentran en clases. 

Ante esta realidad, un voluntario quien pidió no reveleran su nombre, donará una silla de ruedas para que Cristian finalice su año escolar estrenando.  Los voluntarios han coincidido en afirmar que vale la pena hacer parte de estas acciones que impactan positivamente a los habitantes de La Guajira.

Una primera vez en familia

La familia de Dariana, conformada por su esposo y sus dos hijos, participan por primera vez en el Voluntariado Cerrejón.

En Ishamana, la familia de Dariana, conformada por su esposo y sus dos hijos, iniciaron la jornada  a las 9 de la mañana, para lo que iba a ser su primera experiencia como voluntarios y de apoyo en las actividades programadas.

La más pequeña, Emelit, de 10 años, con su enorme sonrisa,  hizo parte del grupo de voluntarios que armaron los kits de menaje, higiene y escolar. Ricardo, de 14 años, estuvo animado apoyando en la pintada de las aulas. Mientras que su esposo  Carlos junto a Dariana se distribuían en todas las actividades en especial en las de adecuación de los espacios.

Dariana, es de Fonseca y se siente orgullosamente guajira. Cursa noveno semestre de Derecho en Valledupar y desde hace ocho años es funcionaria de Cerrejón, pero nunca había asistido a un voluntariado. Cuando le extendieron la invitación, consultó con su famiia y todos acordaron participar. 

“Cuando me invitaron  a hacer parte del voluntariado, pensé que iría a la comunidad a realizar un trabajo social y me iría a casa como de costumbre, pero estando en Ishamana, me encontré con aquella realidad de todos esos niños que eran felices en medio de tantas necesidades. Este voluntariado nos ha dejado como familia grandes enseñanzas, especialmente para mis hijos, a quienes los motivo para que  mantengan esa convicción de ayudar a aquellas personas que lo necesitan”, expresó.

Sé Voluntario

El  programa Voluntariado Corporativo es una iniciativa impulsada por Cerrejón, que busca contribuir al desarrollo y bienestar de La Guajira, promoviendo el trabajo voluntario de sus empleados, contratistas y familiares al servicio de las comunidades.  Hasta la fecha cuenta con 150 voluntarios quienes han apoyado en actividades de “Pintando por un futuro”, “Unidos por un mañana” y “ Da un poco de ti”, iniciativas creadas para el beneficio de los habitantes de comunidades apartadas, especialemnte en atención a los niños.